Depuis 1992 des cas d'insuffisance rénale sévère ont été constatés chez un certain nombre de femmes ayant consommée des gélules à base de plantes chinoises. Les plus fortunées d'entre elles ont subi une greffe du rein, d'autres survivent grâce à l'hémodialyse et une troisième catégorie souffre d'un cancer des voies urinaires ou sont même décédées. Ces gélules commercialisées par la firme Arkopharma, sans autorisation de mise sur le marché, sous le nom d' asiatitrats , furent absorbées par environ 2.000 femmes en France au début des années 1990 et plus encore en Belgique où 1 million et demi de gélules, ou plus exactement arkogélules, furent vendues. En Octobre 2005, le Tribunal Correctionnel de Nice condamne Mr. Max Rombi, ex-PDG fondateur d'Arkopharma et président actuel du conseil de surveillance et actionnaire majoritaire, a trois ans de prison avec sursis et 30.000 euros d'amende pour homicides "involontaires". Poursuivi également pour blessures "involontaires", en-contre pied de la peine prononcée à Nice, le Tribunal Correctionnel de Toulouse relaxe Mr. Rombi en Juillet 2006. Mr Rombi a fait appel des décisions prononcées par ces tribunaux. Les victimes sont baffouées.

Les chiffres rapportés ci-dessous portent sur des cas connus de victimes de plantes du genre aristolochia (contenues dans les asiatitrats consommées par les victimes). Il y a certainement des victimes supplémentaires, non recensées, qui ont perdu leurs reins suite à l'absorption des gélules commercialisées par Arkopharma, la société de Mr. Rombi. Ce blog a pour but de porter à la connaissance du public une affaire qui nous concerne tous dans laquelle un individu sans scrupules docteur vétérinaire, déjà poursuivi pour exercice illégal de la pharmacie et s'improvisant expert en médecine chinoise a voulu se faire de l'argent au détriment de la santé publique. Les tribunaux le connaisse bien et il court toujours. Pour que justice soit faite...

Monday, July 31, 2006

Obesidad: Algunas hierbas chinas se asocian al cáncer de riñón


El estudio publicado en la segunda página de The New England Journal of Medicine de esta semana volverá a traer a la opinión pública la polémica sobre la regulación de las hierbas medicinales y de otros suplementos de los considerados dietéticos.

Especialistas en nefrología del hospital Erasmo, de la Universidad de Bruselas, han seguido a una serie de enfermos que sufrieron problemas renales severos a principio de los años noventa, debido a una intoxicación con hierbas chinas.

Los pacientes eran mujeres que estaban siendo atendidas en una clínica belga para adelgazar, y a las que se les recomendó una hierba que estaba contaminada con un producto peligroso: Aristocholia fanghi. Esta sustancia es especialmente nefrotóxica y, además, suele producir cáncer en los animales de experimentación.

Así, durante 1992, el servicio de nefrología del hospital Erasmo de Bruselas admitió a 43 mujeres que habían consumido píldoras que contenían Stephania tentranda y Magnolia officinalis como complemento a su tratamiento para adelgazar. Todas las afectadas presentaron un cuadro de fracaso renal severo, debido a una fibrosis intersticial de sus riñones.

Los expertos probaron que la hierba Stephania tentranda había sido inadvertidamente sustituida por otra hierba muy tóxica: la Aristocholia fanghi. Puesto que, en un principio, en tres de los enfermos que tuvieron que ser sometidos a trasplante renal, se comprobó cambios celulares sospechosos en la pieza extraída, los especialistas se propusieron seguir a todos los pacientes durante varios años para detectar posibles trastorno malignos.

De hecho, los investigadores —preocupados por el elevado riesgo de cáncer de vías urinarias que tenían los afectados por Aristocholia fanghi— propusieron a los pacientes que estaban en fracaso renal establecido y en programa de diálisis, la extirpación de los riñones dañados por la hierba, así como los uréteres, en un intento de hacer profilaxis de un futuro cáncer.

Los hallazgos de la anatomía patológica de los órganos extirpados fue muy revelador. En el 46% de los casos se pudo comprobar la existencia ya de un carcinoma de urotelio (la envoltura interna de las vías urinarias), En todos los tejidos analizados existían restos de daño en el ADN nuclear producido por la Aristocholia fanghi. Revisando las historias clínicas se pudo comprobar que el riesgo de cáncer de vías urinarias con este tipo de hierba se asocia claramente a la cantidad de ella ingerida.

Para los autores, estos hallazgos sugieren que la Aristocholia fanghi causa fallo renal y cáncer del urotelio. «Casos como los nuestros están descritos en Francia, en España, en Japón, en el Reino Unido y en Taiwan», concluyen los autores.

«Nuestra recomendación es que los médicos que se enfrenten a enfermedades renales o tumores de las vías urinarias, que no tengan una clara explicación, interroguen al paciente sobre el uso de algún tipo de hierbas medicinales».

Como ocurre con parte de los trabajos importantes que cada semana publica el New England, un valor añadido a esta investigación son los comentarios y recomendaciones que se hacen en el editorial. David Kessler, antiguo director de la FDA y actualmente decano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Yale, es crítico con el auge incontrolado de los productos naturales y las hierbas, supuestamente terapéuticas, que no pasan el control riguroso al que debe someterse el resto de los productos considerados como fármacos.

«Yo mismo he sido capaz de encontrar Aristocholia fanghi en el mercado americano», afirma Kessler. Para el experto, existen, además de este ejemplo de cáncer de riñón, otros casos en los que se relaciona el consumo indiscriminado de hierbas con problemas tales como la hepatitis aguda, la enfermedad veno oclusiva, la epilepsia o el fallecimiento debido a causas cardiovasculares.

«El Congreso en EEUU ha mostrado muy poco interés en proteger a los consumidores de los peligros de algunos supuestos suplementos dietéticos y de las falsas cualidades que se les atribuyen a veces. Parece como si los congresistas estuvieran convencidos de que este comercio tiene muy poco riesgo para los ciudadanos», concluye Kessler.

Los suplementos dietéticos mueven, cada año, en EEUU el equivalente a algo más de dos billones y medio de pesetas.

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